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Mientras la poesía joven se prepara para el dolor, Corazón de colibrí lo escribe desde el otro lado del río.
Esther Olivares Segura no llegó a la poesía para publicar. Llegó porque la escritura fue el lugar donde aprendió a respirar otra vez. Lo que reúne en este primer libro —Poemas trabajados durante años en silencio, en cuadernos privados, sin pretensión literaria— es el testimonio de una voz femenina madura que rara vez encuentra espacio en los catálogos contemporáneos.
Aquí no hay frases prefabricadas ni promesas de empoderamiento envueltas en celofán. Hay una mujer que decidió no decorar nada, no suavizar nada, y que sostiene esa decisión en cada página: la niña de Mata Espino, la que emigró a la ciudad, la madre, la hija, la que se quedó, la que dejó ir.
Una primera obra que no pide perdón por existir. Para lectoras que entienden que el dolor no se sana: se aprende a nombrarlo.
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Esther Olivares Segura escribe poesía desde hace más de una década, sin haberlo dicho hasta ahora. Mujer veracruzana, madre, lectora obstinada, dedicó años a llenar cuadernos privados que pocas personas conocían. Su poética parte de una convicción firme: el pasado no se cura, pero nombrarlo libera la presión del alma. Vive actualmente en el puerto de Veracruz, donde sostiene la rutina poco visible de quien escribe cada día sin esperar permiso. Corazón de colibrí —primera obra que decide entregar al lector— es el resultado de esa disciplina silenciosa: la voz de una mujer que ya pasó por lo suficiente para saber que las palabras pueden hacer lo que las explicaciones no logran.
5.0
1 reseña
Voy a ser honesto: no esperaba que este libro me impactara tanto. Corazón de colibrí no es un poemario que Esther Olivares Segura escribió pensando en publicar o en quedar bien con alguien. Lo escribió porque necesitaba respirar. Años en cuadernos privados, en silencio, sin pretensión literaria… y eso se siente en cada página. No hay nada forzado aquí. Lo que más me gustó es que Esther no intenta suavizar nada. No hay frases bonitas de autoayuda ni promesas de empoderamiento envueltas en papel brillante. Hay una mujer real: la niña que creció en Mata Espino, la que emigró a la ciudad, la madre, la hija, la que se quedó, la que tuvo que dejar ir. Todas esas versiones de ella conviven en el libro sin que ninguna gane ni pierda. Y la idea central del libro me pareció brutal en el buen sentido: el dolor no se sana, se aprende a nombrarlo. En serio, ¿cuándo fue la última vez que leíste algo que te dijera eso sin rodeos? Para mí es una de esas lecturas que te deja callado un momento cuando terminas. No porque sea triste, sino porque es verdadera. Si eres de las personas que entienden que no todo tiene que resolverse para poder escribirse, este libro es para ti.
Corazón de colibrí
$19.99 USD